miércoles, 24 de septiembre de 2014

AHÍ ESTÁ VIENDO PASAR EL TIEMPO... LA PUERTA DEL PUENTE

El otro día oí hablar a unos muchachos sobre quedar en el Arco del Triunfo, al lado del río y me hizo gracia porque un elemento que no se diseñó jamás para tal función, hoy día es motivo de controversia e, indistintamente, se le llama Puerta del Puente o Arco del Triunfo. Básicamente yo prefiero la primera denominación, porque aunque parezca lo segundo, os aseguro que siempre ha sido una puerta, incluso antes de su proyección en el siglo XVI, fue una puerta.

No sólo en la Edad Media se diseñaron puertas de acceso a la ciudad, ya había accesos en las murallas de época romana, pero sí que las puertas medievales y las de época moderna, van a transformar su uso exclusivo de vano de acceso por uno un poco más administrativo y fiscal, ya que aparecen los impuestos llamados pontazgos (por cruzar puentes) y los portazgos que, no son otra cosa que un tributo que hay que abonar por cruzar la puerta de entrada a la ciudad.

Como su nombre indica, la Puerta del Puente se llama así por estar junto al Puente Mayor de Córdoba (lógico, ¿no?) y por ella pasaban todos los viajeros que, desde el sur, accedían a la ciudad. De época islámica nos llega algún que otro nombre por la que se la conocía, como por ejemplo Bab-alcántara, que viene a significar exactamente lo mismo que su denominación actual: puerta del puente.


Vista del aspecto original de la Puerta del Puente. Wyngaerde 1567


La actual puerta se erigió en el siglo XVI, cambiando totalmente el aspecto que tenía anterior a esta fecha y que podemos observar en el grabado de Wyngaerde de 1567. Pues bien, ésta, se mandó construir durante el reinado de Felipe II con motivo de su visita a la ciudad y la construcción la dirigió Hernán Ruiz III desde 1571 a 1576 (eso es tener visión de la agenda del monarca, y eso que no existía el ABC para dar bombo a una visita real).


Reconstrucción en 3D. Entrete-Nido

Artísticamente está flanqueada por dos pares de columnas de orden toscano sobre las que discurren un entablamento que alternan triglifos y metopas, y un dintel sobre el que se puede leer la inscripción HIZO ESTA OBRA AÑO DE 1575 SIEDO CORR EL LCDº ALºGO. D. ARTIAGA, y también se lee ésta otra: REINANDO LA SACRA CATÓLICA REAL MA/GESTAD DEL REY DON PHELIPE NUESTRO/ SEÑOR SEGUNDO DE ESTE NOMBRE (Inscripción digna de George R. R, Martin). La puerta está coronada por un frontón semicircular inacabado con dos figuras que portan las armas y el escudo de Felipe II.


Inscripción Puerta del Puente. Fotografía de Artencórdoba.com

En el espacio existente entre las columnas se pueden ver dos relieves, uno que representa a Judith mostrando la cabeza de Holofernes al pueblo de Israel, y otro de una mujer junto a un niño desnudo.


Relieve de Judith con cabeza de Holofernes. Fotografía de Artencórdoba.com


Es curioso observar el grabado que hizo David Roberts en el siglo XIX, pues aparece la Capilla de los Ahogados en primer término (parece que lo de bañarse imprudentemente en el Guadalquivir viene de largo) y al fondo se levanta una espadaña de una ermita que bien podría tratarse de Nuestra Señora del Amparo, y que desapareció tras las obras en la Ribera al trazar el Murallón.


Grabado de David Roberts (1836)


Ya el deterioro de la puerta era tangible viendo los grabados del siglo XIX, y le debemos a un erudito local, Ramírez de las Casas Deza, que no la demolieran los políticos de la época ante la ampliación urbanística llevada a cabo en esta parte de la ciudad, ya que mantener elementos arquitectónicos antiguos, para ellos, entorpecían el avance del progreso (qué bien se lo hubieran pasado proyectando las obras del AVE).

Hoy, es verdad, tiene un aspecto de arco triunfal, debido al aislamiento en que se ha dejado a tan insigne monumento y también debido a que, las remodelaciones de los últimos años del Paseo de la Ribera y del propio Puente, la han dejado hundida bajo el nivel del actual pavimento, produciéndose un efecto de achatamiento de la misma. Pero seguimos insistiendo, que aunque arco parezca, arco no es, es una puerta.


sábado, 6 de septiembre de 2014

DE LA CECA A LA MECA. LA FABRICACIÓN DE MONEDAS EN ÉPOCA ISLÁMICA

El otro día paseando por la ciudad, me crucé con un hombre peculiar que en otrora fue vecino mío. Este hombre, llamado Rafael Frochoso es uno de los mayores entendidos en numismática islámica y su epigrafía junto, a mi parecer, Alberto Canto, profesor mío de la Universidad Autónoma de Madrid. Este encuentro en la distancia me hizo pensar en escribir un poco en este blog sobre la fábrica de moneda en época andalusí cordobesa y en sus dos cecas (fábricas de moneda) más importantes: la de Al-Andalus, que se ubica en la capital omeya y en la de Medina Azahra, con origen en la ciudad palatina.

Es impresionante la admiración por parte de los investigadores hacia las monedas acuñadas por los Omeyas, ya que se puede percibir cómo se han tipificado más de varios de miles de variedades tanto de la época emiral (siglos VIII-X) como de la califal. Sabemos que con la llegada de Abderramán III, se sustituye la ceca de Al-Andalus por la de Medina Azahara hasta que Al-Hakem II la vuelve a cambiar por la primera hasta finales del califato.

Con la fitna o guerra civil (a partir del s.XI) se formaron dos grupos rivales que lucharon entre sí hasta la destrucción del califato, con lo que el estudio numismático sólo llega hasta la destitución de Hisam II previa a las pugnas por el poder andalusí (es entendible que entre mandoble y sablazo, no les quedara mucho tiempo para ponerse a hacer moneditas).

Pero empecemos por el principio. Es a partir del año 933 d.C.(*) cuando se empiezan a establecer una serie de reglas que nos permiten deducir y agrupar las monedas según sus inscripciones y sus adornos sin a penas margen de error y pudiendo englobarlas en las dos consiguientes cecas.

La Ceca de Al-Andalus

Según un geógrafo de la época (Ibn al-Faqih) situaba la ceca en tiempos de Abderramán II cerca de la Mezquita aljama o mezquita principal (qué alivio no ponerle el guión de catedral) y no lejos de la puerta de Sevilla, que era la que aseguraba la comunicación con la parte occidental de la ciudad, por lo tanto también cercana al alcázar o residencia y centro administrativo del emir. En esta ceca, nos dicen los escribientes de la época, se estuvo trabajando hasta el 947, año en que fue trasladada a Medina Azahara, dejando de emitirse moneda con el nombre de Al-Andalus hasta que Al-Hakem, por recomendaciones médicas, vuelve a residir en la ciudad o medina original, lo que vuelve a restaurarse esta ceca desde el 975 hasta el final del califato.

La controversia que existe con la ceca de Al-Andalus es si fue una ceca exclusiva de Córdoba, es decir, si sólo y exclusivamente se fabricaba aquí. La conclusión a la que llegan los investigadores por el estudio de la proporción y calidad de metales en las monedas y por restos arqueológicos encontrados en otros lugares es que no. Se han podido establecer diferentes tipos de acuñaciones que irían desde el N. de África hasta Murcia (sí, sí: MURCIA) durante el período emiral.

Puerta Sevilla en la actualidad



La Ceca de Medina Azahara

La ciudad de Medina Azahara se mandó construir por orden de Abderramán III el 19 de noviembre del 936 y con ella, y sin entrar en la controversia de la leyenda y la realidad del nombre de la ciudad palacio, se trasladó la fábrica de moneda. Hubo momentos dentro del califato en que no había a penas diferencias en las monedas, con cuños repetitivos desde Abderramán III. Pero, la recomendación sanitaria de que Al-Hakem II volviera a la medina de Córdoba, se plasmó en, que ya que cambiaban de ceca, también cambiaron de motivos decorativos, siendo éstos unos motivos florales que se identifica con el mayor momento de esplendor califal.

Vista aérea de Medina Azahara (claramente no en verano)


Durante el Califato (siglos X-XI) las amonedaciones consistieron en dinares (de oro) y dirhams (de plata) siendo éstos últimos los más abundantes, y rebajaron el número de feluses (que serían de bronce). Esta reducción de monedas de menor valor metálico, es lo que justifica la cantidad de fracciones de dirhams de plata, apareciendo en numerosos "tesorillos" estas monedas que les faltan trozos, quizá para hacer frente a pequeñas compras.

Dinares


La plata procedía sobre todo de las reutilizaciones, pero también de las minas de Hornachuelos y de algunos yacimientos de Sevilla y Granada. Por otro lado, el oro, fue un metal escaso y se recogía en las arenas de los ríos Segre, Tajo y Darro o se importaba directamente del N de África.

Dirham Abderramán III


Aquí acaba un resumen bastante conciso de lo que supuso la fabricación de moneda por parte de dos modelos de estado distinto (emirato y califato) y su reflejo en el flujo monetario. En entradas posteriores pondré algún ejemplo de monedas concretas y a qué momento específico de la historia cordobesa pertenece.

Éste es mi pequeño homenaje a ese vecino y amante entregado a la epigrafía islámica y a mi profesor de la universidad que tan dispuesto ha estado siempre a ayudarme a fechar monedas de mis propias excavaciones.



(*)El calendario musulmán es lunar, mientras que el gregoriano es solar. Cada año árabe tiene unos 15 días menos que el gregoriano y no empieza en un día fijo. Pueden haber diferencias por tanto entre el año real de fabricación y el deducido traduciendo la fecha si no se conoce el día y mes.