El otro día oí hablar a unos muchachos sobre quedar en el Arco del Triunfo, al lado del río y me hizo gracia porque un elemento que no se diseñó jamás para tal función, hoy día es motivo de controversia e, indistintamente, se le llama Puerta del Puente o Arco del Triunfo. Básicamente yo prefiero la primera denominación, porque aunque parezca lo segundo, os aseguro que siempre ha sido una puerta, incluso antes de su proyección en el siglo XVI, fue una puerta.
No sólo en la Edad Media se diseñaron puertas de acceso a la ciudad, ya había accesos en las murallas de época romana, pero sí que las puertas medievales y las de época moderna, van a transformar su uso exclusivo de vano de acceso por uno un poco más administrativo y fiscal, ya que aparecen los impuestos llamados pontazgos (por cruzar puentes) y los portazgos que, no son otra cosa que un tributo que hay que abonar por cruzar la puerta de entrada a la ciudad.
Como su nombre indica, la Puerta del Puente se llama así por estar junto al Puente Mayor de Córdoba (lógico, ¿no?) y por ella pasaban todos los viajeros que, desde el sur, accedían a la ciudad. De época islámica nos llega algún que otro nombre por la que se la conocía, como por ejemplo Bab-alcántara, que viene a significar exactamente lo mismo que su denominación actual: puerta del puente.
Vista del aspecto original de la Puerta del Puente. Wyngaerde 1567
La actual puerta se erigió en el siglo XVI, cambiando totalmente el aspecto que tenía anterior a esta fecha y que podemos observar en el grabado de Wyngaerde de 1567. Pues bien, ésta, se mandó construir durante el reinado de Felipe II con motivo de su visita a la ciudad y la construcción la dirigió Hernán Ruiz III desde 1571 a 1576 (eso es tener visión de la agenda del monarca, y eso que no existía el ABC para dar bombo a una visita real).
Reconstrucción en 3D. Entrete-Nido
Artísticamente está flanqueada por dos pares de columnas de orden toscano sobre las que discurren un entablamento que alternan triglifos y metopas, y un dintel sobre el que se puede leer la inscripción HIZO ESTA OBRA AÑO DE 1575 SIEDO CORR EL LCDº ALºGO. D. ARTIAGA, y también se lee ésta otra: REINANDO LA SACRA CATÓLICA REAL MA/GESTAD DEL REY DON PHELIPE NUESTRO/ SEÑOR SEGUNDO DE ESTE NOMBRE (Inscripción digna de George R. R, Martin). La puerta está coronada por un frontón semicircular inacabado con dos figuras que portan las armas y el escudo de Felipe II.
Inscripción Puerta del Puente. Fotografía de Artencórdoba.com
En el espacio existente entre las columnas se pueden ver dos relieves, uno que representa a Judith mostrando la cabeza de Holofernes al pueblo de Israel, y otro de una mujer junto a un niño desnudo.
Relieve de Judith con cabeza de Holofernes. Fotografía de Artencórdoba.com
Es curioso observar el grabado que hizo David Roberts en el siglo XIX, pues aparece la Capilla de los Ahogados en primer término (parece que lo de bañarse imprudentemente en el Guadalquivir viene de largo) y al fondo se levanta una espadaña de una ermita que bien podría tratarse de Nuestra Señora del Amparo, y que desapareció tras las obras en la Ribera al trazar el Murallón.
Grabado de David Roberts (1836)
Ya el deterioro de la puerta era tangible viendo los grabados del siglo XIX, y le debemos a un erudito local, Ramírez de las Casas Deza, que no la demolieran los políticos de la época ante la ampliación urbanística llevada a cabo en esta parte de la ciudad, ya que mantener elementos arquitectónicos antiguos, para ellos, entorpecían el avance del progreso (qué bien se lo hubieran pasado proyectando las obras del AVE).
Hoy, es verdad, tiene un aspecto de arco triunfal, debido al aislamiento en que se ha dejado a tan insigne monumento y también debido a que, las remodelaciones de los últimos años del Paseo de la Ribera y del propio Puente, la han dejado hundida bajo el nivel del actual pavimento, produciéndose un efecto de achatamiento de la misma. Pero seguimos insistiendo, que aunque arco parezca, arco no es, es una puerta.
























































