Retomando el post anterior, vemos que en Córdoba existía una actividad económica tan excelsa y convulsa que hace que la ciudad se articule y extienda hacia la ribera, no sólo por la importancia de la pesca (de la cual queda constancia en la lámina de barcazas y embarcaderos), si no también por la de los curtidos.
Pero, dejando el río, la verdadera importancia de la naturaleza de la obra de Wyngaerde es el reflejo de la trama urbana y de la muralla. Si nos fijamos en ésta, vemos que aparece mejor conservada en el sector occidental, ya que en su parte oriental empezarán en esta época a adosarse viviendas a su lienzo. La estructura urbana parece que se va configurando, posterior a la conquista cristiana, en ese urbanismo de adhesión de las nuevas edificaciones a la estructura muraria. Como describe Puchol Caballero, en sí "las murallas de la Medina estuvieron exentas hasta el siglo XIV (...). Lo mismo ocurría en el sector oriental en el que, junto a la elevada muralla divisoria entre la ciudad alta y la baja, se extendía un foso y un amplio terreno sin edificar hasta el siglo XIII, a partir del cual se adosan casas a la muralla, abriéndose calles que van desde la Cruz del Rastro hasta la Puerta del Rincón y que se conocen con los nombres de La Feria y Alfaros, respectivamente".
Este deterioro en el flanco oriental de la muralla lo podemos observar en el barrio de San Nicolás de la Ajerquía, viendo los restos de la muralla entre lo que son escombros y nuevas edificaciones.
Entre los restos de la muralla en este sector oriental se puede observar una serie de torres que la flanqueaban, como fueron la Torre de los Argotes, la de las Siete Menas (se aprecian los merlones tras el molino de Martos (13), la Torre de las Siete Esquinas (ya en Campo Madre de Dios), la Torre Cuadrada (una torre albarrana que se unía a la muralla a través de de arcos (12). Se puede apreciar también otra torre cuadrada a la altura del Campo de San Antón, que fue derribada en el XVIII, y la Torre de los Donceles en la Puerta de Andújar, en la Magdalena.
Ya en la zona occidental se puede ver como una doble cerca rodea los Alcázares Reales, también llamados de la Villa, donde la muralla tiene un mejor estado de conservación y aparece reforzada por torres cuadradas y albarranas que ejercían la función de vigía y que aún hoy podemos observar algunos restos en el paseo ajardinado que mira al río.
Como podemos ver, tiene mucha importancia el legado iconográfico de los primitivos Alcázares Reales, legado de Alfonso XI, que también sirvió como recinto carcelario. En el siglo XIX se destruirá una parte de ellos para la realización de la prolongación de la Ribera.
Al lado de la Mezquita se observa el primitivo Alcázar Califal, sobre el que se eleva el palacio del obispo del siglo XV y que desaparecería tras un incendio en el XVIII. Aún hoy se pueden observar las ventanas de tipo ojival en la fachada que da al Campo Santo de los Mártires.
La Mezquita aparece rodeada por su muro y sus contrafuertes, coronados por merlones escalonados (también llamados de tipo cordobés). En su centro se eleva el crucero de la Catedral cristiana, que en estos momentos está en obras bajo Hernán Ruiz el Joven y que gracias a este estado en obras, el artista pudo plasmar parte del alminar de Abderramán III, rematado por el chapitel del primitivo campanario cristiano.
Para no entrar en polémicas y para terminar, me gustaría dejaros otros edificios que aparecen reflejados en la obra de Van der Wyngaerde:
- La Ermita del antiguo hospital de San Sebastián (D), al lado del Palacio Episcopal (B)
- Convento de Santa María de la Victoria (20), que fundara San Fernando con el nombre de Santa María de las Huertas y que fue demolido a finales del XIX.
- En la Sierra nos sitúa los conventos de San Jerónimo (I)
Y Santo Domingo
- San Nicolás de la Villa
- Convento de Santa Clara, que se eleva sobre el perfil urbano
- Antigua Iglesia de Santo Domingo, actual Archivo Histórico Provincial
- Convento Dominico de San Pablo (Q), la torre de la Iglesia de Santa Marina (P) y el antiguo monasterio de San Pedro el Real, actual Iglesia de San Francisco (R)
- San Agustín (S) y el antiguo hospital de La Consolación (T)
- San Lorenzo (5), San Pedro (3) y las Recogidas (antiguo convento de Santa Inés (6)
- Santiago (9), la Magdalena (4) y el Convento de Santa Cruz (8)
- Ya en el extremo más oriental, el Convento de los Mártires, donde reposaron en un principio los restos del cronista cordobés Ambrosio de Morales.
En resumen, que todo este compendio de garabatos (con todos mis respetos) de Anton Van der Wyngaerde nos sirve para vislumbrar una orografía urbana y sobre todo arquitectónica muy compacta entre la que van a destacar las nuevas casas-palacio renacentistas y que son el reflejo de la actividad económica e industrial del momento, así como todo su esplendor.
BIBLIOGRAFÍA:
COSANO MOYANO, FRANCISCO: Iconografía de Córdoba (siglos XIII-XIX). Córdoba (1999), pp: 38-45.
LÓPEZ ONTIVEROS, ANTONIO: Evolución urbana de Córdoba y de los pueblos campiñeses. Córdoba, 1981, p.99
PUCHOL CABALLERO, MARIA DOLORES: Urbanismo del Renacimiento en la ciudad de Córdoba. Córdoba (1992), p.175


















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